Perfil| Francisco Javier González Pérez

La timidez del ex deportivista va desapareciendo al adentrarse en cuestiones futbolística, el tema que a él más le apasiona


Este ribeirense de 37 años, el mítico 10 del Dépor hasta su retiro hace dos años, a pesar de llevar lidiando una gran parte de su vida con la prensa se muestra cohibido al enfrentarse, una vez más, a un grupo de periodistas –aprendices en este caso– que lo interrogan. Con la amabilidad que lo caracteriza trata de resolver las cuestiones que se le van planteando. Poco a poco, el chico introvertido y de aldea –cuestión que recuerda a cada rato– va quedando a un lado y surge el futbolista entusiasmado con su mundillo.

Es un experto en el regateo de aquellos temas que no le agradan, y lo hace como en el terreno de juego como si de un contrincante se tratase. Así,con gran pericia pasa de puntillas sobre cuestiones como la fama de juerguistas y fiesteros que tienen los jugadores o si en el vestuario blanquiazul mandaba más él como capitán o el brasileño Mauro Silva. En estos momentos de mayor tensión su mirada es esquiva e intenta escurrir el bulto relatando peripecias sin gran importancia.

En lo que se explaya, con los ojos brillantes y con gran orgullo y admiración, es en relatar anécdotas vividas junto a su hermano José Ramón, también futbolista.


Acompaña al relato de sus historias, recuerdos y emociones el aleteo de su mano izquierda. Lo que hace recordar su condición de zurdo, el más talentoso zurdo español de los últimos tiempos, según Arsenio Iglesias.